Prospectiva y planificación energética

El sector energía se caracteriza por ser un soporte fundamental para la economía al proveer productos y servicios demandados para la producción, los servicios y el consumo final de las personas. Es decir que su demanda está determinada por todo el conjunto de la sociedad y el sistema económico. Además requiere grandes inversiones con largo período de maduración en todas las etapas de la cadena de prospección de recursos primarios, construcción de infraestructura de producción, transformación, transporte y distribución. En virtud de su naturaleza capital intensiva y largos procesos de desarrollo, el sector de la energía necesita el establecimiento de políticas y estrategias de largo plazo y la programación de inversiones con una considerable anticipación a la puesta en operación de los proyectos, lo que implica una evaluación en condiciones de incertidumbre y considerando las externalidades que los mismos generan. El sector requiere un proceso de planificación cuidadoso, coherente, consistente y continuo mediante el cual se definan políticas y estrategias energéticas de largo plazo, un marco regulatorio y una orientación clara por parte del Estado a los diversos agentes económicos para la toma de decisiones, cualquiera sea la estructura económica del sector, su organización institucional y el grado de regulación, control o participación del Estado en las actividades económicas.
Políticas y estrategias, prospectiva energética

​ENERINTER tiene una vasta experiencia en prospectiva energética. El análisis prospectivo es utilizado regularmente por muchas entidades y empresas como un instrumento necesario para sus procesos de decisión con repercusiones sobre el mediano y largo plazo.

Prospectiva en un análisis estratégico a muy largo plazo, a 25 o 30 años, con el fin de analizar escenarios futuros para evaluar las ventajas e inconvenientes de diferentes estrategias de desarrollo energético. El enfoque básico es analizar qué podría ocurrir si se dan ciertas situaciones y si se establecen determinadas políticas. El análisis prospectivo no es para determinar planes de inversión o seleccionar y decidir cobre la construcción de proyectos específicos, esa es precisamente la instancia de planificación.

La prospectiva permite reducir el grado de incertidumbre sobre las condiciones que van a prevalecer en el futuro, sobre el cual no se puede tener certeza y lo que hace es explorar el comportamiento de las variables relevantes en el futuro, bajo la modalidad de “que pasaría sí”, mediante el uso de la técnica de escenarios. Los escenarios constituyen una imagen coherente del estado de un determinado sistema en ciertos puntos del futuro. La coherencia se refiere, por una parte, a la compatibilidad interna que deben guardar entre sí los diferentes elementos o hipótesis que definen o conforman un escenario, atendiendo a un marco teórico-conceptual de referencia.

Planificación energética integral

​​La planificación es el proceso de establecer planes concretos específicos de inversiones en proyectos de infraestructura y de estructurar marcos regulatorios y establecer las condiciones que apunten a la concreción de metas cuantitativas a mediano y largo plazo. El horizonte de planificación es usualmente menor al de prospectiva y puede situarse en el rango de 10 a 15 años.

El enfoque tradicional, era usualmente para un solo subsector, el eléctrico y  de atrás hacia delante: en base al pasado y partiendo de la situación presente, “proyectar” el futuro. Esto era particularmente utilizado en el estudio de la demanda de energía, que era considerada  como un hecho externo inmanejable e inmutable que solo se podía “proyectar”, “prever” o “pronosticar”. 

Sin embargo, por una parte la planificación debe ser integral, abarcando todos los subsectores energéticos, y por otra parte, el futuro no se adivina, prevé o pronostica, sino que se construye. Para construir el futuro, el enfoque debe ser de adelante hacia atrás, es necesario establecer a dónde se quiere llegar y como se puede lograrlo, en vez de “prever” o “pronosticar”. Es definir un punto de llegada, establecer una trayectoria para alcanzarlo y tener un sistema permanente de análisis y monitoreo y la capacidad para tomar decisiones para hacer los ajustes necesarios en el momento correcto a lo largo de ese camino elegido.